Cuando Moctezuma conoció a Cortés

Matthew Restall

La conquista de México es uno de los temas más extraordinarios de toda la historia. Primera línea del prefacio de la edición en lengua inglesa de la Historia de la conquista de México de Antonio de Solís1 ¿Por qué la Conquista de México es un tema tan extraordinario? No son pocos los intentos de respuesta a esta pregunta. Por medio siglo, la historia de la invasión del Imperio azteca por los conquistadores españoles ha inspirado y fascinado a escritores y lectores, dramaturgos y espectadores, pintores y cineastas. Para muchos, la grandeza de la historia tiene fundamentos religiosos, políticos o culturales. Para otros, esa historia vale la pena contarse una y otra vez porque es simplemente magnífica. En contraste, y de una manera un poco perversa, escribí este libro porque creo que la Conquista de México no es grandiosa, al menos no en el sentido en el que se le ha visto abrumadoramente a lo largo de los pasados cinco siglos. Por lo tanto, traté de hacer algo más que sólo otra narración de la misma historia. La historia se narra, claro, pero el libro se enfoca más en por qué y cómo tantas personas lo han visto como “uno de los grandes temas”, y lo equivocados que han estado. Es una presunción audaz, pero tiene un propósito. Si no saben en absoluto nada acerca de los aztecas y los conquistadores, o si son unos expertos en el tema, este libro es para ustedes, porque al final espero convencer a todo aquel que lea estas páginas de que hay adjetivos además de grandiosa —monumental pero malinterpretada, dramática pero distorsionada, trágica pero no triunfal— más adecuados para esta historia. Y porque estoy desafiando la naturaleza superlativa de “la Conquista” (y la del famoso capitán conquistador relacionado con ella), considero que tales adjetivos no sólo se podrían aplicar a otras historias, sino a “toda la Historia”. Después de todo, el encuentro entre los aztecas y los españoles es un capítulo fundamental en la larga historia de la invasión europea a América, lo que llevó a la transformación global de la historia y la construcción del mundo actual. Antes de comenzar y revisar la línea del tiempo de los acontecimientos y eventos clave, un par de aclaraciones. Utilizo los términos azteca, mexica y nahuas para referirme a grupos específicos de personas dentro del Imperio azteca. Algunos estudiosos se refieren al imperio como la Triple Alianza (en ocasiones hablo de “la Triple Alianza del Imperio azteca”) para enfatizar el papel que tuvieron en la creación y conservación del imperio las tres ciudades dominantes: Tenochtitlan (la ciudad de los mexicas y gran isla-capital del imperio), Tetzcoco (una ciudad también espléndida ubicada a la orilla de un lago) y Tlacopan (más pequeña, pero también muy importante). Una explicación más detallada de la terminología se incluye en el apéndice, junto con un diagrama cuyo objetivo es ayudar a las personas más visuales (como es mi caso). En lo que se refiere a los nombres de los protagonistas centrales del libro, seguí la usanza del siglo XVI y llamo a Hernando Cortés de esta forma, aunque “Fernando” es más preciso. Nunca se le llamó Hernán, como se le conoce actualmente (“Cortez” es excusable como una versión en inglés que se remonta a mediados del siglo XVI). Sin embargo, sigo la ortografía tradicional del español para los nombres y topónimos (por ejemplo, Velázquez); no puse los acentos que corresponden en español para las palabras nahuas (por ejemplo, Tenochtitlan y Cuauhtemoc), cuya pronunciación en náhuatl es inflexiva. En cuanto al emperador de los aztecas, fue tentador poner su nombre lo más exacto que fuera posible, como Moteuctzomatzin, pero para facilitar la lectura, escogí el nombre de “Montezuma”. Es una abreviatura conveniente (como “azteca”) que se adoptó en español, inglés y otros idiomas a finales del siglo XVI (quizá aun antes). Una variante más antigua era “Moctezuma”, la forma tradicional en el español actual, que es igualmente aceptada en inglés también. El nombre de un tercer personaje amerita también una explicación: se trata de Malintzin. El nombre nahua original de esta intérprete de la fuerza o comitiva invasora liderada por Cortés es desconocido, pero los españoles la llamaron Marina. La importancia del papel que desempeñó le dio un estatus que justificó que pronto se le diera el nombre honorífico -tzin en náhuatl. En español recibió el equivalente: el tratamiento doña. Como resultado, se le llamaba indistintamente doña Marina, Malintzin (ya que los nahuas tendían a convertir una r en l) y Malinche (hispanización de Malintzin). Cortés, Montezuma y Malintzin son tres de los 16 protagonistas españoles y nahuas de la guerra entre españoles y aztecas cuyas breves biografías incluí en el apéndice. Encontrarán útil remitirse a estas biografías cuando aztecas como Cacama y Cuauhtemoc, o conquistadores como Ordaz y Cristóbal de Olid aparezcan y reaparezcan en los capítulos siguientes. Asimismo, preparé una especie de árbol genealógico, dinástico (apéndice), que muestra las relaciones de parentesco y matrimonio en las ramas de la familia real azteca en Tenochtitlan y Tetzcoco, y luego su vínculo con los conquistadores españoles.

Matthew Restall es profesor de la cátedra Edwin Erle Sparks de Historia Latinoamericana y director de Estudios Latinoamericanos en la Universidad Estatal de Pennsylvania. Es presidente de la Sociedad Estadounidense de Etnohistoria y ha recibido becas de la Fundación Guggenheim, el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, la Biblioteca John Carter Brown, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y del Fideicomiso Nacional para las Humanidades. Ha escrito veinte libros y sesenta artículos sobre la historia de los mayas, los africanos en América y la conquista española. Vive en State College, Pennsylvania, con su esposa y la más joven de sus cuatro hijas.