Efectos secundarios

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Efectos secundarios es un experimento narrativo inusitado en el que Rosa Beltrán subvierte el espacio tradicional de lo literario. Esta singular obra representa un elogio al humanismo y al mismo tiempo un puente entre los diversos planos de una época nómada en la que la literatura se muestra como la única vía de escape a la extrema violencia.

Descripción

Un presentador de libros de autoayuda por encargo ve trastocado su mundo literario cuando la violenta realidad nacional irrumpe en la novela.

[alaya_toggle status=»off» title=»Sello»]Mondadori[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»Fecha de publicación»]Noviembre 1, 2011[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»Medidas»]135 x 230[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»Páginas»]128[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»ISBN»]9786073106696[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»EAN»]9786073106696[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»Contenido»]

Normalmente una novela abre un mundo de ficción, establece sus límites, propone a los personajes y narra las acciones que realizan y los hechos en los que se ven involucrados. Nuestro protagonista es consciente de la impostura en la que «tanto autores como editores imitan las maneras propias de las estrellas de la farándula». Sin embargo, él no es partícipe de ese espectáculo, se limita a hablar sobre lo que nadie quiere oír: libros.

Así como esos autores que presenta continuamente han secuestrado a la literatura, al mismo tiempo siente que la literatura lo ha secuestrado a él. Y ésta es la contraparte que sostiene su vida: él existe —dice— para entender el mundo sólo a partir de la lectura: «Leo. Por lo tanto estoy obligado a hacer lo que sea con tal de sobrevivir en medio del diluvio». En suma, el protagonista es un «animal literario que está hecho de poco más que una pasión y un conjunto de citas». Por su mente desfilan sin cesar autores tan diversos como Rilke, Kafka, Wilde, Waugh, McCullers y, de manera especial, Virginia Woolf, cuyo Orlando se volverá una clave fundamental para entender la identidad de la voz narrativa, ya que hacia la mitad del texto —como sucede en la obra de la novelista inglesa— él se convierte en ella.

Cierto día la protagonista comprueba que desde hace un tiempo la asistencia a las presentaciones ha disminuido. Algunas ciudades a las que suele viajar han empezado a vaciarse porque sus habitantes, agobiados por el continuo temor ante la violencia, prefirieron dejar atrás sus bienes y aventurarse en otro país; hoy no se escribe sobre otra cosa, está en los periódicos, en las noticias de la radio, en los libros: la violencia permea cada línea de lo que se publica.

Enseguida, la presentadora descubre con azoro que, a pesar del refugio que siempre ha representado la literatura para ella, cada vez le cuesta más trabajo escapar del ruido del mundo, sobre todo de ése que se encuentra más allá de las páginas donde habita. Una realidad atroz se impone: 40 mil desaparecidos tan sólo en un año; indocumentados de los que no se vuelve a saber; fosas clandestinas con cuerpos que nadie puede reconocer; un número creciente de jóvenes que salen por la noche y ya no regresan.

De forma intempestiva, la novela, esas líneas que escribe una autora llamada Rosa Beltrán, son intervenidas por las circunstancias de descomposición social que vivimos como lectores. La violencia es tan avasallante que ha terminado por cambiar el curso de la trama del libro que tenemos frente a nosotros. El México real se ha impuesto dentro del espacio literario.

«¿Y qué podemos hacer?», le preguntan a nuestro personaje en una presentación. «Continuar, seguir. No dejar de leer este libro donde alguien más nos está escribiendo y donde no se sabe hacia dónde se va, sólo de ese modo es posible avanzar», contesta.

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  • Rosa Beltrán tiene un nombre reconocido ampliamente por las lectoras (y lectores) de literatura mexicana actual. Alta infidelidad (Alfaguara, 2006), la novela más reciente de la autora, vendió alrededor de 10 mil ejemplares (según cifras confidenciales).
  • Se trata de un texto narrativo breve, pero de gran intensidad.
  • La obra será una pieza muy comentada por su originalidad y alcance literario.[/alaya_toggle]
[alaya_toggle status=»off» title=»Público»]
  • Lectores literarios.
  • Lectoras de Rosa Beltrán.
  • Lectores de actualidad política y novelas sobre las circunstancias sociales que vive el país. [/alaya_toggle]
[alaya_toggle status=»open» title=»¿Existe en ebook?»][/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»En los medios»]

Nota 1 El Universal

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