Nuestra historia narcótica

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He aquí una espléndida colección de pasajes clave y poco conocidos de nuestra singular historia con las drogas que se remonta a su fundamento como milagros farmacéuticos. Por medio de una treintena de textos narrativos, Froylán Enciso nos introduce en el origen del tráfico de sustancias prohibidas en el México de finales del siglo XIX y principios del XX, donde se enlazan personajes tan disímiles como los químicos alemanes que inventaron la cocaína, los médicos ingleses que patentaron la heroína, soldados revolucionarios, migrantes chinos adictos al opio o niños fresas de la ciudad de México que fumaban marihuana en ridículos rituales clasistas.

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Descripción

El destacado historiador Froylán Enciso provee las claves definitivas para entender las conexiones globales entre el narco, la política mexicana y sus efectos, intercaladas con diversos recuentos históricos sobre la prohibición, el consumo de drogas y la inevitable legalización.

[alaya_toggle status=»off» title=»Sello»]Debate[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»Fecha de publicación»]Julio 1, 2015[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»Medidas»]230 x 150[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»Páginas»]240[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»ISBN»]9786073131841[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»EAN»]9786073131841[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»Contenido»]

La argumentación principal que guía esta obra se dirige a combatir la idea de que la legalización de las drogas ha sido una política fracasada. Por medio de un cuidadoso análisis histórico, Froylán Enciso halla testimonios del éxito de la legalización en reducir la violencia y disminuir las ganancias de los traficantes de diversas épocas. En el otro extremo, explica, la guerra contra las drogas es una opción cuyo infortunio provee suficiente evidencia para rechazarla tajantemente. Así, los capítulos del libro se articulan como alegatos a favor de la ruina de las estrategias punitivas contra las drogas prohibidas. Al mismo tiempo, expresa el sentimiento de desamparo en que nos deja el narcotráfico.

La trama comienza más o menos así: en 1947, Estados Unidos presionó para enviar operativos militares a Sinaloa, Durango y Chihuahua, el llamado «Triángulo Dorado». Supuestamente, sobre todo los campesinos sinaloenses envenenaban a la juventud estadounidense con marihuana y amapola. El gobierno mexicano decidió que el asunto de las drogas ya no sería un tema de la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia, sino de los policías. La Procuraduría General de la República desde entonces envió policías para que persiguieran a los productores, consumidores y traficantes. El resto es historia….

En las décadas de 1950 y 1960, en general, Estados Unidos se entendió bien con las burocracias de seguridad mexicana. Fue un periodo de consolidación del prohibicionismo de drogas en México y también de creación de una clase campesina vinculada al narcotráfico que después se urbanizó y globalizó. En 1969, el presidente de Estados Unidos cerró la frontera mexicana para evitar que los estudiantes, hippies y otros radicales dentro de Estados Unidos fumaran mota. Este operativo se llamó Operación Intercepción I. El gobierno y la sociedad mexicana resistieron y resintieron la presión estadounidense, como muestra el autor en un pasaje casi desconocido titulado «Operación Dignidad».

Luego de la Intercepción, en los años 1970, México envió numerosos soldados a suprimir plantíos de marihuana y amapola en diferentes regiones del país. Estos operativos militares incluyeron la infame Operación Cóndor. Como su homónima sudamericana, sirvió también para liquidar opositores políticos bajo el pretexto de acabar con el cultivo de drogas. Empezó, pues, el derrame masivo de sangre de la guerra contra las drogas.

Debe destacarse que las arbitrariedades de las operaciones militares de los años 1970 fueron parte de la formación emocional de algunos de los personajes más perseguidos de nuestros tiempos. Los operativos militares fueron un catalizador de la criminalidad en el mediano plazo y de la violencia masiva en el corto. La represión de los gobiernos y su corrupción son elementos de un problema más grande: la conexión con los mercados globales de drogas y armas prohibidas.

En esa perspectiva, los textos que conforman el volumen también pueden leerse como un testimonio de las guerras culturales producidas por este drama. Así es como el autor, en última instancia, intenta igualmente proveer teorías, conceptos, narrativas y síntesis a ese conjunto de eventos y símbolos conocidos como narcocultura.

A fin de cuentas, Froylán Enciso no sólo sostiene que la legalización de las drogas no es una política imposible, sino que da por sentado que las drogas se van a legalizar en México en algún momento. Dado que esta política ya ha ocurrido, puede volver a ocurrir. Y, no sólo eso. El panorama internacional de discusión sobre drogas vaticina que, a diferencia de los años 1940, muy pronto se posibilitará una política más racional frente a las drogas sin la intromisión de Estados Unidos. La legalización, o regulación si se prefiere, de la marihuana ya se está instrumentando en muchísimos estados en Estados Unidos, por lo menos para fines médicos. Washington y Colorado, además, ya legalizaron su uso recreativo. Y hay consenso entre la élite liberal de que el resto de Estados Unidos lo hará en los próximos años. Estados Unidos tiene ya mercados narcóticos legales, por los que cobran impuestos para fortalecer sus finanzas públicas.

Es absurdo que México siga invirtiendo en armas, en el ejército y policías para perseguir un negocio que nos podría fortalecer en vez de debilitarnos. [/alaya_toggle]

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  • En la línea de El siglo de las drogas, de Luis Astorga, este libro está llamado a convertirse en un clásico contemporáneo sobre el tema. Con un tono más personal, la obra no es un reporte de política pública, no está escrita para ningún político, sino para cualquiera que esté interesado en llegar a la raíz de los problemas nacionales.
  • El autor es un reconocido especialista en el tema. Este su primer libro ha sido largamente esperado por sus seguidores en redes. En muchas escuelas ya se están adoptando los escritos y los videos del autor como textos de prescripción escolar.
  • El libro está ilustrado por el afamado artista urbano contemporáneo Zego, dándole un muy interesante sesgo a las lecciones de nuestra historia narcótica.
  • Uno de los grades debates púbicos pendientes es el de la legalización de las drogas. Este texto será fundamental para la discusión.
  • Uno de los capítulos más polémicos se llama “La intrigante incursión de un Azcárraga en el narco”.  [/alaya_toggle]
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  • Lectores de actualidad política.
  • Lectores interesados en temas de crimen organizado y tráfico de drogas.
  • Estudiantes e investigadores de sociología, historia y ciencia política. [/alaya_toggle]
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Nota 1 Milenio

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