Slim: el mecenas que usa calculadora

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Manteniendo el tono claro que exige el periodismo narrativo, sin caer en maniqueísmos, Diego Enrique Osorno—quien ha hecho perfiles políticos de figuras como Gael García, Yoani Sánchez, Juan Villoro y Calle 13— nos lleva a conocer un perfil tan apasionante e ilustrativo de nuestras contradicciones modernas.

Descripción

Un retrato no autorizado de Carlos Slim Helú que pone por primera vez en la mira pública el papel político y filantrópico del hombre más rico del mundo.

[alaya_toggle status=»off» title=»Sello»]Grijalbo[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»Fecha de publicación»]Octubre 1, 2015[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»Medidas»]150 x 230[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»Páginas»]224[/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»ISBN»][/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»EAN»][/alaya_toggle] [alaya_toggle status=»off» title=»Contenido»]

A partir de un uso impecable de las herramientas del periodismo narrativo, Diego Enrique Osorno construye un perfil inédito de Carlos Slim Helú, el hombre más rico del mundo. En sus páginas, se despliega el sorprendente relato del primer empresario de un país del “tercer mundo” que alcanzó la cima de Forbes gracias a su voracidad, previsión y austeridad. Se trata asimismo de la crónica de un animal político que cuando México vivía gobernado por la dictadura perfecta era militante —e incluso integrante de comisiones clave— del pri, y al mismo tiempo aprovechó el proceso de privatización de empresas y bancos impulsado en los años ochenta por el Consenso Washington.

Nacido en 1940, Slim aprendió del mundo de los negocios desde niño, gracias a su padre Julián Slim Haddad, un emigrante libanés que prosperó como comerciante en tierras aztecas y cuyas ideas políticas estaban cerca de Al Fataeg, la organización pro fascista creada en su país natal por la familia Gemayel, con la inspiración de las falanges españolas de Primo de Rivera.

Durante su juventud, tras estudiar ingeniería civil en la unam y destacarse por ser un hábil matemático que además de dar clases celebraba el uso de la entonces novedosa calculadora electrónica, Slim se casó con Soumaya Domit Gemayel, sobrina directa del presidente de Líbano que ordenó las masacres de Sabra y Shatila, en las cuales los falangistas mataron a más de dos mil personas, sobre todo palestinos refugiados de la guerra con Israel.

El sacerdote que ofició su boda fue nada menos y nada más que Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, una congregación religiosa que ha vivido escándalos de pederastia y corrupción. Quien acompañó a Slim al altar ese día, además de su madre Linda, fue su hermano mayor, Julián, un activo comandante de la temible Dirección Federal de Seguridad, la policía política del régimen priista, que bajo el contexto de la Guerra Fría, cometió asesinatos, tortura y desapariciones forzadas de opositores en México.

Después de su boda, Slim unió las iniciales de su nombre y el de su esposa para fundar Carso, el grupo que cuarenta años después encabeza las operaciones que le han dado una fortuna superior a la increíble cantidad de los 70 mil millones de dólares, mayor que las de Bill Gates, Warren Buffet y George Soros.

Soumaya, su esposa, no pudo ver consolidado el emporio familiar, debido a que murió de una enfermedad renal crónica en 1999. Dos años antes, el hombre más rico del mundo estaría también al borde de la muerte, durante una operación de corazón practicada en Houston, Texas, que provocó caídas de las acciones de sus empresas en la Bolsa de Valores de Nueva York y rumores sobre su posible retiro del mundo de los negocios.

Actualmente, a sus 74 años, Slim ha dejado atrás aquellos malestares y también sus relaciones más polémicas. Ya no es considerado prestanombres del cuestionado ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Ahora su nombre se asocia más con el de otros ex presidentes como el demócrata Bill Clinton, el socialista Felipe González y hasta con Fidel Castro.

Durante la crisis electoral que vivió México en 2006, intervino de forma secreta para ayudar al candidato presidencial de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, en su demanda de que se anularan los cuestionados comicios.

Aunque dice que no le agrada ser Santa Claus, a través de sus fundaciones ha dado enormes sumas de dinero para causas altruistas. Sin embargo, en comparación con otros ultra ricos del mundo, su filantropía es bastante tacaña. Además, su faceta de mecenas se ha convertido en otra forma de seguir siendo calculador y hacer política. De ese modo, este retrato no autorizado de Carlos Slim Helú pone por primera vez en la mira pública el papel político y filantrópico del hombre más rico del mundo.

Miembro de una nueva generación de narradores latinoamericanos, Diego Enrique Osorno inició esta investigación en 2007, cuando estuvo junto a Slim, mientras éste inauguraba una sucursal de la tienda Saks Fifth Avenue en la Ciudad de México. Desde entonces, además de viajar a Líbano para conocer la tierra de sus padres, ha conseguido documentos reveladores sobre la familia Slim y los testimonios de amigos y antiguos colaboradores.

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  • Los libros anteriores de Diego Enrique Osorno —El cártel de Sinaloa o La guerra de los Zetas— han vendido más de 30 mil ejemplares. La calidad de sus obras siempre es una garantía.
  • Estamos ante un retrato inédito del hombre más rico del mundo que va más allá de frías cifras económicas y los clichés del éxito empresarial.
  • Se trata de un perfil biográfico que revela un lado poco conocido y polémico de Carlos Slim: sin duda, el libro provocará un revuelo mediático considerable. [/alaya_toggle]
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  • Lectores de actualidad política y empresarial.
  • Lectores de perfiles biográficos y crónicas.
  • Lectores de periodismo narrativo. [/alaya_toggle]
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Nota 1 El Universal

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